
La polémica entre la presidenta Claudia Sheinbaum y TV Azteca abrió una pregunta interesante: ¿realmente una declaración presidencial como “no vean TV Azteca” puede perjudicar a una televisora? ¿O, por el contrario, puede darle más visibilidad, más conversación pública y una especie de publicidad gratuita?
La respuesta corta es que, con los datos públicos disponibles, no se puede probar todavía que TV Azteca haya recuperado audiencia de forma sostenida. Sin embargo, sí se puede observar algo importante: la televisora ya venía de una tendencia de baja en sus canales principales, pero la final Cruz Azul–Pumas y la confrontación política con Sheinbaum generaron un pico de atención que pudo beneficiar a TV Azteca en el corto plazo.
TV abierta: un medio masivo, pero cada vez más cargado hacia públicos adultos
La televisión abierta sigue teniendo una gran penetración en México. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Consumo de Contenidos Audiovisuales 2024 del IFT, 74% de las personas con televisor en el hogar dijeron ver contenidos de canales de televisión abierta, mientras que 55% declaró consumir contenidos audiovisuales por internet. Es decir, la televisión abierta no ha muerto; sigue siendo un medio masivo, especialmente para noticias, entretenimiento familiar, películas, deportes y telenovelas. (IFT)
Pero también hay un cambio estructural: los jóvenes y niños están cada vez más divididos entre televisión, plataformas digitales, videojuegos, redes sociales y dispositivos conectados. El propio IFT muestra que, en varios segmentos infantiles, “otras señales y dispositivos” ya tienen una participación muy relevante frente a la televisión abierta. En el 1T 2025, por ejemplo, para niñas y niños de 4 a 12 años, otras señales y dispositivos representaron 55.80% del consumo televisivo, muy por encima de la televisión abierta. (Somos Audiencias)
Por eso, cuando se dice que el público de la TV abierta es “mayormente gente mayor”, conviene matizar: no significa que sólo la vean adultos mayores, sino que la exposición al medio aumenta con la edad. El IFT señala que los porcentajes de exposición a la televisión aumentan conforme crece la edad de las audiencias, y que en 2024 las mujeres de 60 años o más fueron el segmento más expuesto a la actividad publicitaria en televisión, con 63% de alcance y 279 inserciones vistas al día.
TV Azteca ya venía perdiendo audiencia antes de la polémica
El conflicto político no nació en un vacío. Antes de la declaración de Sheinbaum, TV Azteca ya enfrentaba una tendencia de baja en sus dos señales principales: Azteca Uno y Azteca 7.
En el primer trimestre de 2024, Azteca Uno registró 0.83% de rating y Azteca 7 0.75%, según datos del IFT/Nielsen IBOPE. Para el segundo trimestre de 2024, Azteca Uno bajó a 0.76% y Azteca 7 a 0.73%. (Somos Audiencias)
La caída siguió en 2025. En el primer trimestre de 2025, Azteca Uno apareció con 0.68% y Azteca 7 con 0.61%. Para el segundo trimestre de 2025, Azteca Uno bajó a 0.63%, Azteca 7 a 0.56% y ADN40 apareció con 0.10%. (Somos Audiencias)
Esto es importante porque permite separar dos cosas: la tendencia estructural y el golpe coyuntural de atención. La tendencia estructural muestra que TV Azteca venía perdiendo rating promedio. El golpe coyuntural muestra que, en determinados eventos, puede recuperar visibilidad masiva.
La siguiente gráfica permite ver esa diferencia. Primero muestra la baja gradual de Azteca Uno y Azteca 7 entre 2024 y 2025. Después marca el salto extraordinario de Azteca 7 durante la final Cruz Azul–Pumas del 24 de mayo de 2026, cuando el canal alcanzó un rating muy superior al promedio histórico reciente. Finalmente, se marca el momento de la declaración de Claudia Sheinbaum del 25 de mayo de 2026, cuando pidió públicamente no ver TV Azteca.

La lectura central es clara: TV Azteca no venía creciendo de forma orgánica; venía bajando. Pero la combinación de futbol, polémica política y respuesta mediática generó un pico de atención que pudo darle a la empresa una exposición equivalente a una fuerte campaña publicitaria.
La final Cruz Azul–Pumas
La final del Clausura 2026 entre Pumas y Cruz Azul fue un evento extraordinario para la televisión abierta. Cruz Azul ganó el título el 24 de mayo de 2026, y Récord señaló que la final de vuelta alcanzó 28 millones de espectadores en televisión. Además, Azteca 7 llegó a 4.55 puntos de rating, frente a 4.93 de Canal 5, prácticamente un empate técnico en términos de audiencia. (Reuters)
Ese dato es clave: un canal que en el 2T 2025 tenía un rating promedio de 0.56% apareció en la final con 4.55 puntos. No significa que Azteca 7 haya multiplicado de manera permanente su audiencia; significa que tuvo un pico coyuntural por un evento deportivo de altísimo interés nacional.
El efecto Streisand: cuando prohibir o desacreditar aumenta la atención
La declaración de Sheinbaum llegó justo después de ese pico deportivo. El 25 de mayo de 2026, la presidenta pidió: “No vean TV Azteca”, en medio de sus señalamientos contra Ricardo Salinas Pliego y contra la televisora.
Este tipo de declaraciones pueden activar lo que se conoce como efecto Streisand: un intento por censurar, ocultar, desacreditar o reducir la atención sobre algo termina provocando el efecto contrario, es decir, más curiosidad, más conversación y más exposición pública. Britannica define este fenómeno precisamente como el caso en que intentar ocultar o apartar la atención de algo termina atrayendo más atención hacia ello.
En términos políticos, la frase de Sheinbaum pudo haber sido eficaz para movilizar a sus simpatizantes contra TV Azteca. Pero en términos mediáticos, también le regaló a la televisora un activo valioso: centralidad en la conversación nacional.
¿Le ahorró millones en publicidad a TV Azteca?
Es difícil calcularlo con precisión porque no tenemos acceso a las tarifas comerciales negociadas, a los costos por punto de rating ni al valor interno de la exposición digital. Pero sí se puede hacer una lectura económica: la polémica generó menciones, tendencias, notas, videos, respuestas de conductores, reacciones de simpatizantes y detractores, y discusión pública durante varios días.
En otras palabras, TV Azteca recibió algo que muchas empresas pagan muy caro: atención nacional gratuita.
El IFT muestra que en 2024 la actividad publicitaria monitoreada en televisión alcanzó diariamente al 39% de la audiencia, unas 22 millones de personas, con alrededor de 4,700 millones de impactos o contactos con la audiencia. Esto ayuda a dimensionar el valor económico de la exposición en televisión.
Por eso, aunque no se puede decir con exactitud cuántos millones de pesos “ahorró” TV Azteca, sí se puede afirmar que la polémica le dio una visibilidad que, en condiciones normales, habría requerido una campaña publicitaria muy costosa.
El dato de TV Azteca: útil, pero debe leerse con cuidado
TV Azteca afirmó que el 25 de mayo de 2026 más de 33 millones de personas vieron su señal en televisión y más de 36 millones consumieron sus plataformas digitales. El dato es relevante, pero debe tomarse con cuidado porque proviene de la propia empresa y no equivale directamente al rating promedio auditado por canal. (TV Azteca)
Es decir, sirve como dato de contexto o proxy de atención, pero no como prueba definitiva de que Azteca Uno, Azteca 7 o ADN40 hayan recuperado audiencia promedio de manera sostenida.
Conclusión: Sheinbaum no hundió a TV Azteca; pudo haberle dado oxígeno
La evidencia disponible permite una conclusión equilibrada: TV Azteca venía perdiendo audiencia promedio antes de la polémica, especialmente en Azteca Uno y Azteca 7. Esa baja responde a cambios más amplios del consumo audiovisual: más streaming, más redes sociales, más dispositivos y una televisión abierta que conserva fuerza, pero con públicos cada vez más adultos.
Sin embargo, la final Cruz Azul–Pumas y la declaración de Sheinbaum crearon un momento excepcional. La televisora pasó de una tendencia de baja a un pico de conversación nacional. En ese sentido, el llamado presidencial a “no ver TV Azteca” pudo haber producido el resultado contrario: más atención, más curiosidad y más visibilidad.
El daño sostenido todavía no está probado. El beneficio coyuntural, en cambio, sí parece evidente. TV Azteca no resolvió su problema estructural de audiencia, pero por unos días recibió algo que el dinero suele comprar con dificultad: estar en el centro de la conversación pública nacional.



