
La Ilusión del Salario Mínimo en México: ¿Por qué los decretos no compran bienestar?
¿Por qué si el salario mínimo en México ha subido históricamente, las familias sienten que el dinero rinde menos y las PyMEs en México reportan ventas estancadas en este inicio de 2026?. Lo que comenzó como un intento legítimo por resarcir el poder adquisitivo de los trabajadores se ha transformado en un experimento económico que hoy muestra señales claras de agotamiento.. La realidad es que nos hemos convertido en una economía mexicana cada vez más cara para producir, pero ineficiente para competir..
Desde 2018, la estructura laboral ha sufrido una “salarización” sin precedentes: pasamos de tener apenas un 1.6% de trabajadores en el IMSS ganando el mínimo a un impactante 38.5% en 2025.. Este incremento del 2,400% en el piso salarial no refleja una mayor riqueza real, sino un “achatamiento” de los sueldos que atrapa a 4 de cada 10 trabajadores formales en un nivel donde el margen de maniobra financiera es nulo.. Mientras tanto, el consumo privado en el PIB de México pierde fuerza de manera constante, demostrando que tener más billetes en la cartera no sirve de nada si el costo de los alimentos y las rentas sube aún más rápido..
En este análisis, desglosamos por qué subir salarios por decreto sin un respaldo en la productividad laboral es una medicina que, lejos de curar, termina enfermando al paciente y asfixiando a los pequeños negocios que sostienen al país.
1. El fenómeno de la “Salarización”: El impacto en las cifras del IMSS
Uno de los datos más alarmantes que arrojan las estadísticas del IMSS es el desplazamiento masivo de la fuerza laboral hacia el piso salarial.
Dato de Impacto Laboral: Entre 2018 y 2025, el porcentaje de trabajadores en el IMSS que ganan el salario mínimo pasó de aproximadamente 1.6% a 38.5%.
| Año | % de Cotizantes IMSS con 1 Salario Mínimo | Fuente |
| 2018 | ~1.6% | IMSS (Informe de Situación Financiera) |
| 2025 | ~38.5% | IMSS / CONASAMI (Cifras a finales de 2025) |
- En 2018: Apenas un 1.6% de los trabajadores asegurados cotizaban con un salario mínimo. Ganar el mínimo era la excepción, no la regla.
- En 2025: Esa cifra se disparó a un aproximado del 38.5%, ganar el mínimo es la regla.
Estamos hablando de un incremento del 2,400% en la cantidad de personas que hoy perciben el salario mínimo. ¿Qué refleja esto? No significa que los trabajadores estén “ganando más” en términos reales, sino que la estructura salarial de México se ha “achatado”. Los empleos que antes eran de clase media baja ahora han sido alcanzados por el salario mínimo legal, atrapando a casi 4 de cada 10 trabajadores formales en un nivel donde el margen de maniobra financiera es nulo. El salario nominal subió, pero el salario real —lo que realmente puedes comprar— se ha estancado en el mejor de los casos, y ¿como lo deducimos y afirmamos? los datos muestran que el salario real se ha reducido y lo vemos en el consumo privado.
2. El Consumo Privado: Un motor que pierde fuerza en el PIB
A pesar de que en teoria hay “más dinero” circulando en las nóminas, el peso del Consumo Privado dentro del Producto Interno Bruto (PIB) ha perdido relevancia de manera constante.
Mientras que entre 2010 y 2018 el consumo mostraba una trayectoria de participación sólida, en 2025 observamos una caída en su peso relativo. Esto afecta directamente a las PyMEs, que son las principales generadoras de empleo en el país.
Dato de Consumo: La variación real anual del consumo privado dentro del PIB cayó de un 8.3% en 2021 a una estimación del 1.2% en 2025
| Año | Variación Real Anual (%) del consumo privado dentro del PIB | Contexto Económico |
| 2010 | 4.9% | Recuperación tras la crisis financiera global de 2009. |
| 2012 | 4.6% | Fase de expansión estable. |
| 2014 | 2.2% | Crecimiento moderado. |
| 2016 | 3.6% | Dinamismo impulsado por el empleo formal. |
| 2018 | 2.5% | Desaceleración previa al cambio de administración. |
| 2019 | 0.7% | Estancamiento económico (PIB cercano a 0%). |
| 2020 | -10.5% | Crisis COVID-19 (mayor caída histórica). |
| 2021 | 8.3% | Rebote técnico y reapertura económica. |
| 2022 | 5.2% | Consumo resiliente a pesar de la alta inflación. |
| 2023 | 4.3% | Impulso por remesas récords y aumentos salariales. |
| 2024 | 1.8% | Desaceleración, altas tasas de interés, alta inlfación en alimentos y rentas. |
| 2025* | 1.2% | Estimación basada en el enfriamiento del mercado laboral y la contracción del PIB. |
Las pequeñas empresas se enfrentan a una brecha de productividad:
- Altos Costos Laborales: El aumento por decreto las obliga a gastar más en nómina sin que sus ventas crezcan al mismo ritmo.
- Falta de Innovación: A diferencia de las grandes corporaciones, que tienen liquidez para invertir en tecnología, IA y automatización para compensar los costos, la PyME no tiene capital para renovarse, quedando fuera de la competencia.
3. La Clase Media y la “Inflación de Supervivencia”
El aumento por decreto está asfixiando a la clase media. Un profesional que en 2018 ganaba el equivalente a 3 o 4 salarios mínimos, hoy se encuentra ganando apenas 1.5 o 2, perdiendo estatus y capacidad de ahorro.
Este fenómeno se agrava porque el aumento salarial eleva los costos de las empresas intensivas en mano de obra, provocando una inflación focalizada en los sectores que más duelen al bolsillo:
Tabla: La Inflación que “devora” el aumento salarial (2010-2025)
Dato de Inflación: 2025, mientras la inflación general se sitúa en 4.1%, la inflación en alimentos no procesados alcanza el 6.5% en 2025, afectando más a los deciles de menores ingresos
| Indicador de Inflación | Promedio 2010-2018 | Situación 2025 | Impacto en el Hogar de 1 a 2 salarios mínimo actual |
| Inflación General | 4.0% | 4.1% | Referencia nacional |
| Inflación Subyacente (1) | 3.5% | 3.65% | Tendencia de mediano plazo |
| *Alimentos No Procesados | 5.5% | 6.5% | Golpe directo a la dieta básica |
| *Rentas de Vivienda | 2.5% | 4.1% | Menos dinero para otros gastos |
(1) La inflación subyacente es un indicador qque mide el aumento sostenido de precios que no incluye los componentes más volátiles de la cesta de consumo como son los alimentos no procesados como verduras cereales carne etc. y los productos energéticos (combustibles, electricidad)
Sectores clave como la construcción y la producción de alimentos frescos (carne, frutas, verduras) no pueden automatizarse de la noche a la mañana; dependen mas que otras industrias de la mano de obra de personas. Al subir el salario por decreto, estos productos suben de precio inmediatamente, anulando cualquier beneficio del aumento, pero sobre todo para los deciles de ingresos más bajos.
4. La Trampa de la “Economía Cara” y el Estancamiento Real
Para entender por qué la economía mexicana se siente estancada a pesar de que “hay más dinero” en las nóminas, debemos comprender un concepto fundamental: México se está volviendo un país caro para producir sin volverse un país eficiente para competir.
El Ciclo de la Carestía
Cuando el salario sube por decreto y no porque el trabajador ahora produce más piezas o atiende a más clientes en el mismo tiempo, ocurre un fenómeno de transferencia inmediata. La empresa, y especialmente la PyME, no tiene “utilidades infinitas” para absorber el costo. Por lo tanto, si puede hacerlo sube sus precios, si no es así, se van pauperizando sus activos.
Pero este es el punto crítico: El trabajador que gana uno o dos salarios mínimos es el más castigado. ¿Por qué? Porque el 80% de su ingreso se destina a productos de sectores que no pueden automatizarse fácilmente (alimentos frescos, servicios locales, construcción). Al volverse más caro producir un kilo de carne o construir un cuarto debido al costo laboral, el precio final sube por encima del incremento salarial neto. Al final del día, el trabajador tiene más billetes en la cartera, pero puede meter menos cosas en el carrito del súper.
La Paradoja del Consumo en el PIB
Si el aumento salarial fuera una fuente real de riqueza, veríamos un disparo en el peso del consumo dentro del Producto Interno Bruto. Sin embargo, los datos muestran lo contrario. El consumo privado ha perdido tracción relativa porque el gasto de las familias se ha “especializado” en la supervivencia.
Como se observa en la gráfica superior, la relevancia del consumo interno ha decaído. Esto nos dice que el motor interno de México está estancado. El crecimiento que vemos en el PIB es inercial y externo (impulsado por lo que le vendemos a EE. UU.), mientras que el mercado doméstico —donde viven los clientes para pymes, pequeñas empresas, micro negocios como tiendas de regalo— se asfixia.
¿Por qué estamos estancados tras la pandemia?
La respuesta es la falta de inversión productiva. Tras el shock de 2020, el mundo cambió:
- Las grandes potencias invirtieron en tecnología e IA para producir más con menos.
- En México, apostamos por encarecer la mano de obra por decreto sin mejorar las condiciones de las empresas (seguridad, energía barata, infraestructura que genere real conectividad, educación).
Conclusión
El resultado es una economía de “suma cero”: Lo que el trabajador gana por un lado como empleado, lo pierde por el otro como consumidor. El país no crece porque no estamos generando más valor, solo estamos repartiendo los mismos pesos en una economía cada vez más cara. Mientras no vinculemos el salario a la productividad real y a incentivos a la inversión, seguiremos viviendo en la ilusión de la prosperidad nominal, mientras las vitrinas de los negocios seguiran sobreviviendo.
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