En la entrega anterior, definimos que el salario en México está deprimido por una escasez crónica de empleadores. Hoy, debemos enfrentar una realidad incómoda y que deprime el desarrollo del empleo y del país: el modelo de monopolio estatal no protege la soberanía; en realidad, crea un cuello de botella que asfixia el desarrollo industrial y anula las oportunidades para los profesionales más calificados del país.
El Monopolio como Freno de Mano Industrial
Cuando un sector estratégico —como el energético o el petroquímico— está reservado exclusivamente a una entidad estatal, se elimina la predictibilidad del mercado. Para un empresario, intentar relacionarse con un sector monopólico es entrar en un terreno donde las reglas claras son sustituidas por la política del momento.
- Hay Incertidumbre en la Proveeduría: Al no haber competencia, la industria nacional depende de un solo proveedor de materias primas. Si ese monopolio falla, toda la cadena de valor se detiene.
- Los Permisos y la Burocracia: La expansión de negocios secundarios alrrededor del principal queda supeditada a voluntades políticas y sindicales, lo que desincentiva a los inversionistas a participar en proyectos de largo plazo.
- El Efecto Desierto: Sectores que deberían estar rodeados de miles de PyMEs innovadoras terminan convertidos en “cotos cerrados” donde solo sobreviven contratistas satélites que dependen de conexiones y favores políticos.
Evidencia Global: La Competencia como Herramienta de Estado
Países que hemos considerado “estatistas” han comprendido que la exclusividad es el enemigo de la eficiencia. Ellos han diseñado sistemas donde el Estado participa sin prohibir la competencia. El ejemplo de China es un caso de estudio por el gran desarrollo industrial, y porque rompe el mito de que “propiedad estatal” es sinónimo de “monopolio estático”. En China, el Estado no solo permite la competencia, sino que la diseña como una herramienta de eficiencia, se ha desarrollado un ecosistema de “Competencia entre Iguales Estatales” y esto valida la tesis sobre la importancia de la abundancia de empresas:
El Modelo Chino de las “Tres Grandes” (Petróleo y Energía)
A diferencia de modelos como el mexicano (un solo PEMEX, una sola CFE), China dividió sus sectores estratégicos en varias entidades que compiten entre sí por cuotas de mercado, eficiencia y recursos:
Petróleo: Compiten CNPC (fuerte en el norte y gas), Sinopec (fuerte en el sur y refinación) y CNOOC (exploración marina).
Energía: El sector eléctrico se dividió en cinco grandes grupos de generación (Huaneng, Datang, Huadian, Guodian y SPIC).
- El resultado: Estas empresas tienen que “ganarse” los proyectos. No tienen asegurado el mercado solo por ser estatales; si una es ineficiente, pierde terreno ante la otra. Esto genera una demanda constante de mano de obra calificada en distintas regiones.
El Sector Automotriz Chino: El Laboratorio del Caos
Este es el ejemplo más agresivo de nuestra tesis. El gobierno chino NO tiene solo “una” empresa estatal de autos; tiene decenas de SOEs (State-Owned Enterprises) locales y nacionales y que además compiten a muerte entre ellas:
SAIC, FAW, BAIC, Dongfeng y Changan: Todas son estatales, pero compiten entre sí y contra privadas como BYD o Geely.
Esto desato La “Guerra de Precios” de 2024-2025: Al haber abundancia de empresas (nuestra tesis central), se desató una competencia feroz que bajó los precios para el consumidor y obligó a las empresas a contratar ingenieros masivamente.
- Efecto en el Empleo: Mientras en Occidente las automotrices tradicionales recortan personal, las empresas chinas (estatales y privadas) están en una carrera de contratación para innovar más rápido que su vecino estatal.
¿Por qué el Estado permite esto? (El “Benchmarking” Político)
El punto clave de nuestra investigación es que el gobierno chino usa la competencia para medir el desempeño de sus administradores: Si solo hay una empresa estatal, el gobierno no sabe si es eficiente o si simplemente está cobrando caro. Si hay tres, el gobierno puede comparar: “Si la Empresa A extrae petróleo a $20 y la B a $35, el director de la B tiene un gran problema”.
- Esto elimina la complacencia del monopolio y crea un ecosistema donde la empresa, aunque sea del Estado, actúa con mentalidad de mercado.
El error no es necesariamente que el Estado participe, sino que prohíba la participación de otros. La “soberanía” en China se entiende como dominio tecnológico y abundancia de oferta, no como la protección de un solo monopolio ineficiente, –también existen otros casos de competencia entre empresas estatales como el caso Hindú que en otra ocasión podemos abordar–.
Incluso manteniendo la propiedad estatal, la falta de competencia asfixia el empleo. China demuestra que la abundancia de empresas (aunque sean de capital estatal o mixto) genera una demanda de mano de obra que eleva los salarios por escasez de talento, no por decreto. El problema de los sectores reservados en México no es quién es el dueño, sino la exclusividad que impide que surjan otros 10 “Pemex” o “CFE” medianos que compitan por los mejores proyectos y por los mejores ingenieros.
El Costo Humano para el Talento Nacional
Por qué el mayor daño de este cuello de botella alrrededor del monopolio es el desperdicio de capital humano. En un sector monopólico, el graduado universitario se enfrenta a un monopsonio laboral, solo hay un lugar donde puede ejercer su especialidad. Esto deriva en La Falta de Movilidad, si un ingeniero no está conforme con su sueldo o el trato en el monopolio estatal, no tiene a dónde huir dentro de su país.
- La Frustración Profesional: Mientras que en la industria automotriz abierta el talento aspira a gerencias globales, en los sectores cerrados el crecimiento depende a menudo de la suerte política o de plazas limitadas.
Y ¿La Soberanía?
La verdadera soberanía no es el control total de un recurso, sino la capacidad de una nación para convertir ese recurso en bienestar, empleos y tecnología. El modelo de monopolio mexicano es una ideología que nos sale demasiado cara porque impide que florezca la abundancia de empresas que realmente desarrolla al trabajador.
Para que México despunte, debemos transitar hacia una economía donde el Estado, si decide participar, lo haga para fomentar la competencia y no para crear cuellos de botella.



